La Influencia personal. De buenos y malos ejemplos
La verdad es que siempre me ha resultado difícil abstraerme íntimamente de lo social y/o lo político. A pesar del cambio de línea en el blog (y de dirección geográfica) no puedo evitar ser influenciado por los aconteceres cotidianos (¡qué palabra!) y sin embargo no creía posible que comportamientos tan inanes como los de los políticos (especialmente los políticos mal llamados conservadores en nuestro país) pudiesen llegar a interferir tanto en la vida.
David Gilmour & Kate Bush
Intento, y a duras penas consigo, distraer mis neuronas con buena música (últimamente me ayuda mucho 3po y sus incompresibles, por la diferencia de edad, coincidencias estéticas), literatura de consumo, releer Bécquer, Lovecraft, Borges, Le Carré, Barker, Faulkner, Bergier; un par de horas semanales de entretenida sala oscura (aunque el aire acondicionado me deje hecho un guiñapo), pero "Surrogates" no ha sido el mejor re-estreno para la sala Yelmo-Berceo y no por el argumento (¿somos nosotros mismos?) sino por la realización francamente artificiosa: como si no se hubiese atrevido a profundizar el director en un tema muy delicado (o varios temas muy delicados) y su incapacidad le transmutase hasta en la técnica (de primero de primaria más o menos). Menos mal que Bruce Willis es mucho Bruce Willis hasta cuando le visten tan mal como en esto (¿rubicundo y estiradito?). Por cierto, el comic no lo conocía. Es lo que parece, no soy omnipotente.
Pero es difícil abstraerse de lo mundano:
* De la infame guerra de religión en Afganistán, y aledaños. Todo vuelve a oler a dinero, petróleo y reparto de poder geográfico de potencias religiosas venidas a más traficantes de drogas.
* Del Concejal de Movilidad de Logroño y sus dislates: Sr. Dorado ¿se ha dado cuenta de que por delante de la futura NUEVA Comisaría de Policía han creado un carril-bici absolutamente incompatible con la mínima norma de seguridad?. Y su capacidad para que algo que no gusta a nadie (Ordenanza de Terrazas) se acepte por todos sin publicitar el coste (íntegro) de la operación. El asociacionismo en nuestra ciudad también deja mucho que desear.
* De la inmerecida simpatía de un tipo como A.R. Gallardón empeñado en estrellarse contra la lógica mundialista (en su acepción más teórica) y creer que nos vamos a creer que es mejor persona que Esperanza Aguirre (hurón político donde los haya). ¿Para que queremos otros Juegos Olímpicos en España?. Mejor ayudemos a que salgan bien los de Brasil (y así asentamos una democracia un pelín frágil) como se ha hecho con China para encarrilar su destino hacia la misma normalidad política. Y eso que aún queda por andar.
Demasiado largo al fin y al cabo. ¡Que le voy a hacer!
© José Antonio Ferrández
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